
Un vació inmenso, de piedras rocosas embargan las lagrimas que caen del niño que lo pierdo todo, se desploma el mundo, con una palabra, se matan seres humanos con un comentario, ¿que paso? Donde estamos, ¿que quedo de nosotros?
Las respuestas son solo vientos que rozan la piel, pero nadie dice mas, el frió recalcitrante que toca sus labios para decir en susurros, nadie te va responder, es como la condena de la sin razón, quisiéramos saber que paso, ¿fue la naturaleza? ¿Fue el hombre? O ¿Fueron los dos?, pero no hay respuesta.
Los quejidos de los hombre caídos, se oyen como la melodía fúnebre de un velorio que supera las mil personas, la tristeza al pasar calle por calle, nos dice aquí hubo todo, y aquí lo perdieron todo.
Ya va un año, y el viento sigue soplando, el sigue silencioso pasando por los rostros de todos aquellos que vieron en una tarde juntarse el cielo con la tierra, el frío es intenso, las necesidades muchas, pero en el alma la esperanza, es lo que mantiene al viento y sus susurros y los convierte en dulce promesa.
Pienso que solo soy yo escribiendo estos versos, no lo vi, no lo sentí, pero al ver lo que quedo, mi corazón se hace trisas, quisiera ayudar, pero como, si es un pueblo el que llora, y un país que se levanto pero no fue suficiente.
El mundo mostró su mano amiga, el Perú se hizo uno, pero no fue suficiente, casas caídas, una iglesia destruida, un pueblo que no se recupera, es un Perú que sufre todavía, por ese castigo que fue culpa del hombre y de la naturaleza.
Las respuestas son solo vientos que rozan la piel, pero nadie dice mas, el frió recalcitrante que toca sus labios para decir en susurros, nadie te va responder, es como la condena de la sin razón, quisiéramos saber que paso, ¿fue la naturaleza? ¿Fue el hombre? O ¿Fueron los dos?, pero no hay respuesta.
Los quejidos de los hombre caídos, se oyen como la melodía fúnebre de un velorio que supera las mil personas, la tristeza al pasar calle por calle, nos dice aquí hubo todo, y aquí lo perdieron todo.
Ya va un año, y el viento sigue soplando, el sigue silencioso pasando por los rostros de todos aquellos que vieron en una tarde juntarse el cielo con la tierra, el frío es intenso, las necesidades muchas, pero en el alma la esperanza, es lo que mantiene al viento y sus susurros y los convierte en dulce promesa.
Pienso que solo soy yo escribiendo estos versos, no lo vi, no lo sentí, pero al ver lo que quedo, mi corazón se hace trisas, quisiera ayudar, pero como, si es un pueblo el que llora, y un país que se levanto pero no fue suficiente.
El mundo mostró su mano amiga, el Perú se hizo uno, pero no fue suficiente, casas caídas, una iglesia destruida, un pueblo que no se recupera, es un Perú que sufre todavía, por ese castigo que fue culpa del hombre y de la naturaleza.
